Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

En ocasiones veo pijos.


En ocasiones veo pijos. Si, pijos entre negritos del África. En fotografías de reportajes de solidaridad en revistas de moda y de glamour. A veces. Muchas veces… Y no sé si ustedes también los ven o debería hacérmelo mirar.
Y pienso en qué pocas pistas de la condición humana se obtienen realmente de unas simples fotografías. Aún así algunos se empeñan en dejarse captar en ciertos ambientes para así favorecer a su imagen y dar que hablar de lo generosos y lo buenos que son, cuando en realidad sus corazones son más duros que el más puro cemento Portland y los puños se abren menos que la cárcel de Alcatraz…Empero, no cesan en su empeño por parecer solidarios y fraternos.


Aquí quisiera nombrar un solo ejemplo entre los muchos que se ven, quizás digno de ser mencionado: este año leí en una revistilla del corazón que la duquesa de Alba donó veinte euros a una oenegé para mitigar el hambre. ¡Veinte Leuracos! ¡Virgen Santa! Vale, al menos lo hizo y a ése lanzamiento le anotamos un punto… (Mencionaré de paso, que la revistica estuvo a un tris de nominar a la duquesa para beata en el vaticano). Ayyys, y es que abrir el puño y hablar de solidaridad para un pijo es lo que es y llega hasta dónde llega. Dar, pero sin pasarse. Todo dentro de un orden…

Así de una larga parte a ésta parte flamante, vengo observando reportajes tipo “entrevista documentada” con sus fotografías correspondientes de pijos entre negritos en África. Se trata de ciertos famosillos del tuntún empeñados en aumentar su halo de santurrones con fines publicitarios, como lo llegan a ser ciertos futbolistas, modelos, tenistas, actrices o pijas de cuna con mamás más pijas si cabe y un largo etcétera de especímenes similares. Van haciéndose las fotos de rigor con una tribu de niños negritos del África como accesorio del instante.


Entre éstos se les ve destacar como un farol en la oscuridad. Aparecen en escena, rodeados de niñitos desnutridos; ellos megaguays con sus sonrisas esculpidas a base de carillas de porcelana, sus manicuras perfectas, el pintalabios Chanel sobre el morro siliconado y un largo sinfín de detalles contrarrestados. Es risible pensar que uno de esos pijales haga realmente una labor humanitaria viéndoles de esa guisa. Así abren sus puertas a un lavado de imagen gracias a la gestión de sus agentes. ¡Y fijaros bien en estos reportajes fotográficos de marras!: en el 100% de los casos vienen acompañados de las super frases megasuperguays, o seaaaa, filosóficas con tufo altruista del pijorro en escena:

“Mi vida ha cambiado totalmente tras ver a estos niños. Aquí cuando los chavales se te acercan con su sonrisa, o sea, puedes sentir como nada más te ha llenado tanto. Su energía y gratitud fueron infinitos. ¡Qué chachi!”

Justo tras esto, el articulista señala mediante un cuadradito el atuendo llevado a escena por el alma solidaria, para la ocasión perfecta, al parecer, en medio de los famélicos. Lo que puede leerse a modo de sugerencia baratita para el bolsillo de cualquier pijín al uso como : “Paula viste zapatos de Christian Loubotin (3400€), sueter de Dior * (ver explicación a éste asterisco al pie de página de éste escrito) (5000€) y para ésta ocasión eligió pantalón de Armani (4200€). La peinó y maquilló Gato, maquillador de Maybeline New York y lleva esmalte de uñas de la casa Dior (200€ el frasquito).”

¡Porque ahí es “na”!


Así que nada mejor que representar dicho panorama subido a esos taconazos de aguja Loubotin, cuando quizás un atuendo rollo safari digno de ser abatido por un cazador, sería lo más apropiado.

No obstante, cierta pija a la moral tontolina de Hollywood, ha llegado, en realidad a África como llega la iglesia Católica; no para salvar a nadie. Ella vino para hacerles sentir culpables de su pobreza y de su hambruna. Porque un pijo, lo que se dice un buen pijo, nunca cesa en su empeño de ser pijo y demostrarlo.

El “menos es más” les suena en verdad a Chino Mandarín pero la cosa es hablar de la humildad de los negros a los negros. ¡Al loro! O sea, la megapija del momento, con su show televisivo y mamá reconstruida al completo por caucho fino, también ha venido hace poco a las Áfricas a dejarse fotografiar, soltando sus ideas tremebundas al respecto. "Yo pensé que la crisis estaba sólo en África", soltó pestañeando rímel carísimo.Otra pija que se le parece, pero con unos añitos más soltó lo siguiente por su boquita "estirá" (ojo, estas perlas dialécticas no me las invento, fueron dichas y están "demode"): "A los ricos les afecta más la crisis que a los pobres, porque el pobre de siempre está acostumbrado"

Ella, por moderna solidaridad, decidió subastar su fondo de armario para dárselo a las monjitas. No se sabe con acierto, si lo que iba a entregar era el dinero recaudado o las prendas "usásss". Y como dijo alguien por ahí, de ser los modelazos de alta costura, en algún convento estarán a buen recaudo para cuando la otra pija de la que hablo, decida meterse a monja.



Esta otra, de la que iba contando, se abraza pegajosa con cara sonriente a los desnutridos cuerpecillos, pero cuando cesan los clicks de las cámaras fotográficas, corre a pedir un tisú húmedo para limpiarse las manos. Ya se sabe qué tantas clases de enfermedades transmiten esos tercermundistas. Acabada la hazaña, le faltó tiempo de salir corriendo para alojarse en el Rizz (sí, si, también está en África, rodeado de lujo, como todo oasis que se precie). Una lucha encarnizada por alcanzar el puesto Número uno de pijos solidarios. Mejor y más vistosa que cualquier frikez al uso, tira del comodín que nunca falla. “He cambiado. Me he convertido. Quizás me meta a monja. En mi bolso llevo un espray con agua bendita.” ¡Cacho cabrona! ¿Pretendes acaso quitarte los pecados de la suntuosidad a golpe de flis? O sea, mejor llevarías el espray de pimienta, (vale, no sirve para exorcizar) pero por si te van a dar el palo con ese peluco en la muñeca…

A todo eso ella dice a golpe de pestañas enmarcadas con rímel de la casa Chanel:

“Aquí he aprendido que los verdaderos valores no son la apariencia ni lo que poseemos, sino lo que compartimos. Me lo enseñaron éstas tribus que aún no teniendo nada, reparten lo poco que tienen y son muuy felices. O sea.” La frasecita aparece a modo pie de página dónde la pija muestra cómo quién no quiere la cosa un moreno casi tan negro como esos negros, con la camisa “remangá” deja relucir el Rolex Oster Perpetual (o cómo demonios se diga o escriba) mencionado, como si de un accesorio de los chinos se tratara.

Apelando así al aforismo “eres lo que aparentas” tal vez cuele para algunos ignorantes, pero a mí no me la da. ¡Ay, qué momentos más duros ha venido a pasar a África! Así lo hace constatar en la entrevista, dónde como quién no lo pretende, hay otra foto con dos nenitas negritas y desdentadas cuyas ropitas de harapos rojos armonizan casualmente con el pintalabios Dior de la adinerada con halo de santa, que ahora se confiesa católica devota. ¡Ay, con su mamá tan lejos y sin cobertura, osssssea…!

“Que cualquier sociedad cambie depende de nuestra generosidad, de nuestra capacidad de renuncia” remata −cuál patadón en los cojones de todo bicho pensante− para finalizar la muy lagarta con los dedos temblándole de la ansiedad, seguramente por no poder quemar la tarjeta de crédito en medio de la nada africana. Algún pajarillo me ha dicho que ella subvencionó a la oenegé “Rosarios para la vida” todos esos rosarios que, en un arrebato de brillantez de ideas, se enviaron a Filipinas. Quizás para que las víctimas del tifón se hagan sopitas con ellos, recen por el hijo de Ortega Cano o se ahorquen directamente.

La realidad paralela de ésta pájara se desmontó en los primeros minutos tras volver a Miami, dónde un encuentro, cara a cara con Karl Lagerfeld, le hizo olvidar cualquier propósito de austeridad y se tiró de cabeza a comprarse modelitos de alta costura como si no hubiera un mañana. Y es que, tras tanto esfuerzo, tantísimo sacrificio, ¡por Dior!, (la susodicha tras un giro de manos en lo alto puso cara de sobreesfuerzo propia de una levantadora de peso checa). ¡Ya!, es que “una se merece un capricho en compensación”...

Si, en ocasiones veo pijos entre africanos. No sé…

¿Es grave, doctor?

*El corrector, que es listísimo me quiso cambiar la palabra “Dior” por “Dios”…

Sub umbra floreo: c.bürk

Comentarios

  1. Es verdad hay una gran hipocresía con todas estas cosas, la solidaridad es algo que se hace con el corazón y nadie necesita llamar a la prensa para que lo anuncie. Desgraciadamente en estos días, parece ser que hemos encendido las luces rojas de las clases sociales, aniquilando la idea de que todos somos humanos y tenemos sentimientos. Un mundo frio, muy frio. Sólo unos pocos aún mantienen la llama sagrada del corazón.

    ResponderEliminar
  2. Ciertamente, no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco. Pero está bien saber lo que se esconde detrás de las bambalinas en este tipo de gestos, pues quizás así se deje de utilizar como moneda publicitaria y se ayude realmente, no que se utilice el mal de unos para generar beneficios a otros....Cierto es que pese a todo, la ayuda ha de llegar y que esta gente, ni que sea un poco, siempre dan algo y eso tiene un provecho para ese hambre tan difícil siempre de mitigar. Aunque lo que este texto critica realmente no es si se ayuda o no, si no la frivolidad con que se maneja este asunto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy apreciado “Príncipe Tembloroso”,
      Esta mañana solamente me fue posible contestarte escuetamente a tu post en mi blog. Pero quiero hacerlo ahora, y de forma extensa, ya que –viendo tu buena educación y formas− es lo menos que puedo hacer. Creo intuir vagamente quién eres. Dios me dotó de intuición. Pero me gusta tu alias, es muy sugerente y dice mucho de ti…
      Verás, yo también soy amante de la buena educación y de las formas, aunque no te lo haya parecido (muchas veces una se echa tierra a lo alto con pura intención), pero lo cortés a veces no quita lo valiente, y según en qué contexto escribo, me puede quizás la lucha contra lo vulgar usando lo vulgar. Para el caso de este escrito, no pretendí que fuera un artículo serio, ni mucho menos, o tal vez sí, a su manera y esa manera precisaba formas vulgares. Tan sólo como te dije en el anterior post, es un intento de frivolizar contra la frivolidad con humor, sarcasmo y acidez. Y los escritores, somos eso, creadores de escenas. Los lectores, a menudo, nos confunden con nuestros personajes o nuestro tono. Y es que, en mi caso te aseguro que desaparezco al escribir y sólo existo en la piel de los demás. Por eso elijo escribir cosas distintas a las que otros esperan de mí, pero rara vez voy contra la lógica de la realidad. Los escritores nos dejamos al margen, o al menos así lo hago yo, y por ello, cuando hay que decir una palabrota se dice, aunque puede no hacerse como yo misma venía haciendo durante años, por defender lo elevado y escribir sobre idealismos y angelitos. Y eso lo pagué muy caro. No fueron pocos los que se han reído de mí por dejarme ver en lo que escribo. Me gusta más la máscara de la irónica. Y ya sabes tú que la ironía es el grito de los desesperados, de los tristes.

      Eliminar
    2. Pero a lo que iba:
      Leyéndote me he sentido mal. Mal, porque en el contexto que hablas tienes razón. Toda la razón. Porque, en verdad, lo que importa es la solidaridad venga de quién venga, sea como sea. En esto ambos estamos en comunión. Quizás debería añadir un extra sobre ello al texto, sería buena idea, para que así no se malinterprete el fondo de ironía. Pero verás, lo que realmente trato de criticar aquí no es a las personas (Dios me libre de juzgarlas jamás, la escritora lo hace en un segundo plano, la persona que soy nunca jamás; y ésa se aleja muchas veces de quién escribe) lo que trato de poner de manifiesto es la descarada actitud de generar ganancias –bien sea fama, venta, éxito social o lavarse la conciencia- con publicar a los cuatro vientos esa solidaridad. Me molestan las fotitos con los negritos, unas son siempre igual a las otras, todos en la misma condición y es que me parece de muy mal gusto generar ganancias y estatus, o lo que es peor, disculparse de la riqueza que se tiene acumulada de esa manera, a base de fardar de lo mucho que se ayuda.
      Y para muestra contraria, un botón: ahí está la arche criticada Anne Germain que me dio dinero sin que nadie lo supiera para personas que viven en la calle. Ese es el ejemplo: la discreción. Fíjate que yo no nombro a nadie en mí escrito, lo haces tú, tu eres quién las llamas por su nombre. Sólo me serví de fotos colgadas por la red que constatan esas imágenes repetitivas y simbióticas de “famosos-sonrientes-abrazando-a-negritos-desnutridos”. La que nombro, y la nombro en el contexto de una revista del tuntún que la nombra, es a la Duquesa de Alba. Y lo hago porque no me cabe que una persona que tiene un capital de 158.000 millones de euros (sí, has leído bien, lo dice FORBES) de a una ONG que además la nombra madrina la misma, done un módico billete de 20€. Quédate, para el caso, con lo anecdótico de éste asunto…

      Eliminar
    3. Y te cuento más: llevo años haciendo labores solidarias, pero en discreción. De eso no se hace alarde.
      Entretanto, se me ocurrió montar un grupo en “el Feisbú” y se lió la marimorena. Tan sólo pretendí reunir gente para que fueran a otras ciudades, otros lugares de España o el mundo a dar víveres, compañía, conversación o artículos de primera necesidad a gente sin hogar, que, a mi modo de ver nos rodean y todos podemos ayudar.
      Y sí, ¡funcionó! Y a lo bestia, en una semana éramos grupos de 100 personas, todos concentrados en un lugar, eso sí y pensaban que yo era una especie de cabecilla de todo eso o que tenía una ONG y empezaron a venir con reglas y pautas. Ahí me retiré. Porque era tan sencillo como dar cosas a los que las necesitan. No buscar legalizar el asunto etc. Ect. Cosa que está bien para los que llevan ONG’S pero que yo ni pretendí ni busqué. Porque no me gusta dejarme ver, huyo de la gente y de todo lo público. Así que no sé por qué demonios, me llamó la prensa, el periódico de Catalunya, la revista Pronto y querían que fuera “a escena” para hacerme fotitos y me negué. Aun así apareció mi nombre en ambos medios y eso sin comérmelo ni bebérmelo. La cosa fue salvaje: pues al poco se me acusó de querer vender libros por navidad y crear esa campaña y buscar publicidad, cuando ni dije “esa boca es mía”. Tanto se lió, que me retiré de todo, a mis cavernas dónde vivo y escribo, con mi gato que me quiere y comprende; pero las acusaciones no cesaban y hasta se me llegó a amenazar de muerte si iba por Sants Estación a llevar comida a esa gente. Pues menos mal que vivo de seiscientos euros al mes, trabajando como segurata, que si llego a vender libros…
      Todo eso me llegó a recordar algo que se repite en la historia y seguramente no empezó con el juicio de Jesús y Poncio Pilato lavándose las manos…
      A las personas les dan regulares arrebatos de repulsión contra quienes se sienten en deuda. ¿Te has dado cuenta, por ejemplo y si te ha pasado, de cómo alguien que te juega una mala pasada con frecuencia suma a ésta una segunda patada en toda tu boca? Es un caso clásico –Jesús-Poncio Pilato- el pueblo condenatorio- de pronto el agraviador comienza a comportarse como el agraviado. A veces lo hace lanzando un pico de reproches sin sentido, hablando mal de todo lo que eres y te rodea, empeñado en un proceso de lapidación de tu persona. Supongo que alguien habrá inventado un nombre para tal reacción humana, pero yo sencillamente tengo la teoría que cuando alguien está en falta o en deuda (fiduciaria o afectiva) necesita crear frente a sí mismo una coartada. A nadie le gusta el peso de la culpa, sentirse miserable. Por tanto, cuando l susodicho se convierte en uno y lo sabe, necesita magnificar o inventarse agravios que justifiquen su quema de brujas. Y no es poco frecuente el caso de esos que acaben por creerse su propia mentira cuando acaban destruyendo al otro hasta los tuétanos…
      Pero, en fin, me he ido por los cerros de Úbeda…Sigo:
      Lo que trato de decirte, es que no escribo sobre lo que no conociera ya antes…
      Y yo misma fui víctima de crueles acusaciones que jamás fueron mi intención, más la de ayudar en la sombra. Ahora sé que no necesito a nadie para hacerlo, que no hace falta incitar a la gente con el buenrollismo para que muevan el culo de sus butacas en invierno a ir ayudar a su propio prójimo para que no muera de frío, de ninguneo y de hambre en las calles, muy próximas a esa butaca por cierto, sin necesariamente desplazarse a África. Que si quieren pueden pensar por sí solitos y ver el sufrimiento que hay a su alrededor y hacer algo. O justificarse diciendo que eso corresponde a los gobiernos. Y puede ser, pero todos podemos compartir, hasta el más pintado.

      Eliminar
    4. Me duele hondamente el mundo en el que vivo. Me duele que con las desgracias ajenas, algunos se quieran beneficiar y otorgarse pingües benéficos a las arcas de otra alma en apuros reales, para enmascara sus malas conciencias. Me duele la hipocresía y el egoísmo. Me alejo de las multitudes, de esos que van empujando para subir escalones. Y paso de vender un puto libro si no es para ayudar a esas gentes. Y de hecho no vendo nada, porque no me promociono y no me interesa hacerlo y mucho menos demostrar algo; nada, nada estar en un punto de mira. Escribo en silencio, lejos de los venales literatos que otorgan premios podridos a los trepas de turno. De los circos mediáticos. De las medallitas y de los lameculos. Paso de todo. Porque me duele la existencia y las injusticias. No quiero perder de vista al hombre real ni a la tierra. Porque es mejor ir más allá de utopías e ideas. No me importa si el hombre piensa bien o mal, ni siquiera si es inocente o no. LO QUE ME ANGUSTIA ES SU SUFRIMIENTO. Nadie piensa suficientemente en el dolor de los otros. En éste mundo hay que curar lo que se puede curar y luego ya veré quién tiene razón o no, o quién hizo mal o bien. No deseo poner el acento en la defensa de valores, sino en los sujetos. Mis preguntas son las de Job y los creyentes, porque tampoco yo puedo aceptar el sufrimiento en los seres, bien sean animales u hombres. Es la rebelión de alguien más – por pequeña e insignificante que yo pida seguir siendo, porque estoy viva para servir y no para que me sirvan y me adulen-que se rebela una vez más en la historia global contra “el orden de un mundo regulado por la muerte, la injusticia y el sufrimiento”. Me toca vivir en medio de una generación, que, en política y valores, pasó de la negación total a la aceptación ciega.
      No, amigo príncipe tembloroso, yo no soy mejor que nadie al escribir estas cosas, pues también tiemblo y fallo cada día. No ha sido mi intención criticar a nadie. Sólo me interesa el hombre, el de carne y hueso, el que sufre y muere. Trato de comprenderlo y luchar contra su miseria, sabiendo o ignorando, que mi lucha como la de tantos y tantos se salda con la interminable derrota. Pero vale la pena vivir intentándolo.

      P.D. En efecto, no conozco a Tamara Falcó en persona. No dudo que sea una bellísima persona, pero no la nombré. Las fotos, fotos son. Y en cierto modo siento lo que he dicho.
      Gracias por todos tus amables consejos y creo, como dije, que tienes mucha razón y educación; has sabido debatir sin ofender y eso te honra.
      Un abrazo cariñoso,
      claudia

      Eliminar
    5. Será que tendré que cambiar de oficio y dedicarme a la cria de gallinas si no me se hacer entender. Pensé que te debía una explicación. (¿A qué viene el "usted?) Venga, demos por terminadas las opiniones. Y no era mi propósito hacerte cambiar de idea, sólo explicarte mis motivos. Punto pelota. Y a otra cosa, que tengo poco tiempo. Abrazos y disculpas también por pesada. :-)

      Eliminar
  3. Como dice Ricardo, no se puede meter a todos en el mismo saco, porque, de vez en cuando, nos enteramos de que, tal o cual persona, de posibles, lleva tiempo colaborando en obras benéficas, sean cuales sean, y ni siquiera nos imaginábamos que lo estuvieran haciendo, por aquello de "que tu mano derecha no se entere de lo que hace tu izquierda". Peeeero, sí es cierto que hay muchos pijos que lo que les interesa es la foto, como bien dice Claudia; la publicidad y los beneficios que ésta pueda generarles.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares