Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Todo lo quizás que no sabías acerca de los médium y clarividentes que lo son realmente.





Todo lo quizás que no sabías acerca de los médium y clarividentes que lo son realmente. 

1. Condiciones

Sin ánimo de tratar de convencer a nadie, quisiera, mediante este escrito, resumiros un poco lo que de verdad es un o una médium que ejerce el trabajo para un Bien del Altísimo y en servicio de los otros. Porque existir, también existen los que “trabajan” al y para “el otro bando”. Están así entre nosotros a miles los médium; han existido en enormes cantidades en el pasado. ¿Pero todos podemos serlo? La respuesta es tanto un “no” como un “sí”. Empezando por el no, diría que no es así de inmediato porque esa facultad (evitaré llamarlo poder, ya que no me gusta para nada esa definición) se da solo después de una larga experiencia vital. Surge en personas que han cultivado la renuncia, el altruismo y el sacrificio. Aflora en quién ha conocido y vivido la ingratitud, el dolor o el desprecio. Sólo un espíritu así puede ejercer tan extraordinario encargo en la tierra. No me cabe la menor duda que aquellos niños que a sus dos o tres años descubren su facultad, hayan estado en otras existencias, quizás aquí o en otro lugar de entre los de Dios, pasando por serias dificultades que hayan dado un empujón muy fuerte a sus espíritus. De lo contrario, como he dejado ya claro, no se puede dar tal circunstancia. Hará falta que nuestra alma brille de humildad y abnegación como un diamante pulido. Es importante la ausencia de rencores y la facilidad para perdonar. Naturalmente, ciertas misiones humanas pueden ser confiadas, eventualmente, a procuradores menos brillantes, en las causas de menos importancia.



Aún así, en los grandes emprendimientos la adjudicación plena e ilimitada, es otorgada
a esos que, por una vida virtuosa y una gran instrucción no decepcionen al asignatario: a Dios, que somos todos y en el que nos experimentamos. Enriquecerse el alma propia con la bondad, la discreción, la capacidad de sacrificio, la generosidad y el discernimiento así como la perseverancia será, en la tarea, un servidor idealista y desinteresado. Hace falta un previo disciplinamiento de los impulsos y deseos propios. Con Dios y el prójimo siempre en el corazón, ayudamos a los otros y ayudaremos así en el gran y fundamental “plan” de la renovación íntima del universo.

Dios se halla ante y en todas las cascadas de naturaleza que se despliegan ante nuestros ojos. El médium revela parte de esa gloria natural. Es indispensable, para que el clarividente intervenga, que Dios le discipline las fuerzas. La vida de un médium traza su sendero hacía Dios, a través de la vivencia y la ejecución de la doctrina sencilla del Amor Ilimitado hacía los otros seres, animales u hombres, con el fin de que la mediumnidad se coloque solamente en él, al servicio de la sublimación humana y espírita. Y esto sólo ocurre si se actúa, más que a plena consciencia, con la consciencia del Amor, como lo he citado hace un instante.
De modo que, sí es posible convertirse en ese médium (canal) del Altísimo a partir de cuando uno lo decida, recibiendo como inevitable consecuencia el mandato de servicio mediúmnico.

La escena evolutiva de cada ser creado se asemeja a un séquito que se dirige a un mismo tiempo, a un cementerio y a una cuna. Existimos siempre y simultáneamente, en varios planos a un mismo tiempo. (Es una idea que ya he explicado muchas veces en otros escritos). El médium traduce las palabras de los distintos planos y los interconecta. Y ese médium, es a su vez criatura que realiza también su propia experiencia, camina con una marcha redentora, aspira siempre a mejorarse  para los otros y alcanza la vanguardia ascensional. Muchas veces (y debo mencionarlo) se resiente en el ejercicio de su facultad, sea ésta cual fuere, de ser vencido por la crueldad de los otros, de saberse bien poca cosa, de observar la ausencia de Dios en el corazón humano…Este médium ansía ver a Dios en el corazón de los otros, convertido en su templo. En las condiciones de repetirse, leal y sinceramente, la gran insignia de Jesús de Nazaret: “Ya no soy yo quien vive, sino Dios que vive desde mí”.

Los clarividentes, por lo general, no fueron misioneros en la acepción común del término; muy a menudo fueron almas que fracasaron con anterioridad desastrosamente, que contrariaron, sobremanera, el rumbo de las leyes divinas y que rescataron bajo el peso de severos compromisos, de arrepentimientos pasados, (como dije, de otras existencias en éste u otros planos) han dejado atrás ilimitadas responsabilidades de un pasado de su alma oscuro y encomiable. Sus antiguas existencias, en muchas ocasiones, se encontraron manchadas de graves deslices y errores nefastos. 



Cuando el que despierta a la clarividencia guarda la noción de su propia fragilidad, insignificancia y pequeñez por la convicción de que es un alma en proceso de redención y ascenso, por el trabajo y por el estudio de ser todo para los demás, se está preparando, con total seguridad, para la victoria en las luchas del Espíritu Eterno.
Por el contrario y advierto que, cuando comienza a pensar que es un enviado, un elegido, o un privilegiado es sin duda un alma en peligro. Es un primerísimo candidato al fracaso y a la obsesión. La vanidad junto a la satisfacción de los propios deseos, buscar fama, reconocimiento y prestigio con un “don”, es el primer paso que el médium da en el camino de la desventura.
La senda de la oscilación se abre, ardua y tremendamente seductora, al mediador encarnado que entroniza en el altar del corazón no atento la significativa figura de Su Majestad: el Egoísmo. El intermediario, que no es capaz de olvidar su propio beneficio y bienestar, en beneficio de los demás, está distanciándose del mandato superior. Aquél que coopera en los servicios de clarividencia, con la inquietud de agradar a los demás y de ver compensados los propios deseos, dejará, al momento de tener la facultad.

Servir hondamente  con Jesús de Nazaret y en Su nombre, es dilatar los propios peculios y perpetuar, en el Aquí y Ahora, en el tiempo y en el espacio, el ideal de ayudar a todos los otros. Dijo Gandhi, que por religión creía en las vidas sucesivas:
“No deseo volver a esta vida. Mas, si tuviese que renacer, pediría a Dios venir como un
recluido. Que pudiera compartir sus sufrimientos y sus humillaciones, y que se me permitiera liberarme a mí y a ellos de tan miserable condición”.
Hay que esforzarse, por lo tanto, continuamente, en el sentido de desentrañar la humildad y el espíritu de servicio en beneficio de los otros por nuestra paz, porque, en verdad, ninguno de entre nosotros se venció, a día de hoy, a sí mismo.

(Continuará… )
(En el próximo capítulo hablaré de cómo se manifiesta la mediumnidad y de qué se sirven los clarividentes para “ver” y llevar o traducir un mensaje de ayuda para los otros (psicometría, animismo etc.)  En el tercer capítulo querré hablar de cómo podremos fomentar en nosotros mediante sencillas técnicas–a las que yo misma recurro- la clarividencia y la visión remota, en servicio a los otros. También hablaré de los objetivos que se alcanzan con la mediumnidad para el Bien global.)

Sub umbra floreo: C.Bürk



2. Medios y métodos para “ver”

De lo que mayoritariamente se sirve un médium es de la psicometría. La palabra se definiría como las sensaciones o informaciones que se recogen al tacto con algún objeto en cuestión. Recogemos impresiones que de inmediato se traducen en informaciones, a veces muy concretas. Esas percepciones se verifican cuando tales objetos están impregnados de la influencia personal de sus propietarios. Todo ser vivo, al entrar en un recinto cualquiera, deja allí un poco de sí mismo, de su carácter y de su personalidad, de sus sentires, de sus virtudes, o por el contrario, de sus defectos. El médium necesita siempre de algo previo para canalizar sus visiones o su sensitividad. Muchas veces este proceder es confundido por las otras personas y estas piensan que el clarividente hace trampas, buscando informaciones previas. De ahí mi impotencia al ver de qué modo también se le está atacando con esto a la impecable médium Anne Germain. Ya que es muy normal, como digo, que el médium necesite de algunos objetos, informaciones sobre el individuo en cuestión. 
A ella se le acusa de tener guiones previos, pero repito, es lo habitual. No hay ningún clarividente que pueda saber nada sin una base sobre la que vienen las impresiones, imágenes e informaciones que luego revelará. En cualquier tiempo y espacio de nuestra vida, con méritos y desmerecimientos, se cruzará con todo tipo de detalle el “radar” del psicómetra. La física cuántica ya nos logra explicar a día de hoy que toda partícula al entrar en contacto con otra, queda alterada. Asimismo, muy recientemente hemos sabido de los científicos de la KERN que toda partícula parece tener su gemela en otra parte del universo. De ahí, que estoy convencida, que todo cuanto trato de explicar acerca de la clarividencia, pronto quedará explicado por la ciencia. 



Existe un objeto, que a mí, particularmente me ayuda a “ver” y son los espejos dónde las personas que ya no están se miraban. Tengo el convencimiento de que grabamos en nuestros espejos nuestras vidas. También son objetos válidos las joyas o la bisutería que hayan llevado las personas en sus vidas. Nos revelan, casi de inmediato, informaciones.

También se le critica a los médium (nuevamente me permito citar a Anne Germain) de “no dar ni una” en según qué casos. Y eso es muy normal. Ya que el médium no invoca, como ha quedado claro en mi escrito anterior. El médium tan sólo traduce lo que le quieran hacer llegar. Cuando alguien nos fuerza a ver, no veremos nada. Las cosas no funcionan así. Apegándonos, egoísta y irracionalmente, a los que nos son queridos en el corazón pero se han ido al “otro plano”, correremos el gran riesgo de imantarnos a ellos y ejercer sobre ellos una cruel esclavitud, caeremos en la obsesión y puedo asegurar que ningún clarividente estará dispuesto a atender a esas personas, sencillamente por su propio bien. 

Mientras sus sentimientos afectivos no persigan el altruismo, la paciencia y el bien del otro, no sólo no obtendrán ninguna señal de sus seres queridos, sino que además estos no podrán asistirlos. Ya que, es el aprendizaje vital por estos lares, dejar atrás el egoísmo y la impaciencia y servir a Dios en Amor. En los shows televisivos de Anne Germain, naturalmente, para que haya un mayor impacto de los espectadores, se le facilita a la médium datos previos. De lo contrario, y créanme, ella muchísimas veces no habría podido canalizar los datos y mensajes de muchos ahí asistentes. Esto también quiero dejarlo claro. En todo caso, lo que ella persigue en el fondo, es ayudar. Créanme, es su objetivo final con todo lo que hace. La influencia de los desencarnados sobre el médium se ejerce por sintonía. Nos vinculamos a los desencarnados por la fusión telepática, mente encarnada con mente desencarnada, lo que implica reconocer y mencionar aquí el acentuado coeficiente de responsabilidad que nos corresponde y cabe, por dejar que nuestra “casa mental” sea preñada por “huéspedes” muchas veces poco identificables (se corre el peligro de posesión por entes de baja vibración; la iglesia los llama demonios, yo también). Pero si nos esforzamos por el altruismo, tal y como expliqué en el escrito anterior, existirá afinidad con los que acuden, y habrá lógicamente, fusión sincrónica.



Las informaciones que llegan al médium son siempre en forma de sentimientos, que es también el lenguaje universal. Son sensaciones que traducimos a imágenes, datos, detalles como colores, sonido, claridad, etc. Nombrando de nuevo a la médium Anne; ella dice que los mensajes le llegan “en espíritu”. Tened en cuenta que ella es inglesa, no habla nuestro idioma y muchas veces para comentarnos algo, nos lo traduce con google y lo que trata de explicar queda mal traducido. He visto como se han mofado de ella, alegando “pues nada, en el más allá todos aprenderemos a hablar inglés”. Trataré de esclarecer a lo que Anne hacía referencia. “En espíritu” es el supuesto Írdin, el idioma de las sensaciones. En el aquí y ahora también comprendemos ese “idioma” pero ocurre que la visión terrenal y la variedad de idiomas humanamente impuestos nos ocultan la visión a lo que es verdadero en todas partes. 

Cuando el  médium canaliza, todo le llega de esa forma. Aunque es frecuente ver las imágenes de inmediato en la mente, como un flash que entra de pronto. Los sujetos que vemos aparecen casi siempre “como asomados a una ventana” o “como aprisionados en el marco de una fotografía”, no sabría explicar por qué razón sucede esto exactamente. La mente es la base de todos los fenómenos mediúmnicos, pero solo la base. El resto lo pone el alma limpia y entrenada con la voluntad de servir a los otros y al Creador.

Cuanto más reconciliado con Dios está un dirigente, mayor receptividad ofrecerá a los demás. Cuanto más bondadoso y esclarecido sea un médium, mayor es su sintonía con los desencarnados elevados, bondadosos también. Sin Dios y la abnegación en el corazón todo trabajo se resiente de deficiencias.



Hay clarividentes que abandonan su propio cuerpo al concentrarse, reciben mentalmente la visión de objetos diversos de los desencarnados durante tal trance, lo cual luego comentan en sus mensajes. Las informaciones recogidas, hasta volver al escenario terrestre, sufren una serie de retransmisiones, como si de recordatorios propios se tratara, pasando por diferentes “canales”. Cuando el médium regresa a su cuerpo,  es un poco como quién despierta de un sueño.
El médium, asimismo se sirve de los procesos anímicos, es decir, se proyecta hacía situaciones pasadas, dónde los desencarnados estuvieron aún en la tierra. Esto ocurre por voluntad del desencarnado y de querer hacer ver al clarividente algunos asuntos.

Para finalizar, quiero hacer de nuevo hincapié en que la mediumnidad es un campo de trabajo y no de poder, donde florecerán, bajo la inspiración de Jesús de Nazaret, las más glorificadas expresiones de amor y fraternidad. El médium es el encargado de trazar una línea de unión entre la tierra y “las otras esferas de existencia”. Con su proceder cultivará el sentimiento de la Bondad y de la legítima solidaridad. La voluntad de Dios será, en todo caso, la base de la práctica mediúmnica.



3. Por qué Dios permite la mediumnidad y los estados de clarividencia

En Deuteronomio 18:10-13 de la Biblia se condenan las prácticas adivinatorias y la comunicación con supuestos fallecidos o fallecidos. Es por tanto, y así nos dice la biblia, que si promovemos estás prácticas estamos fomentando el aproximamiento del mayor enemigo de Dios y de todas las criaturas existentes: el demonio. Lo aconsejable por parte de la iglesia y de los cristianos es por tanto siempre dejar estas prácticas. A mí no me basta deciros esto porque lo pone en la Biblia y punto, me gustaría explicaros por qué, naturalmente según mi opinión. Imaginaros que os llegan mensajes, imágenes y visiones positivas. Lo estáis viendo como algo bueno. Sin embargo, como ser humano que eres, no tienes la certeza de que eso sea así, ya que existen entidades que nos pueden llevar al completo engaño con lo que nos quieren hacer ver. 



Empero, existen las visiones o mensajes “buenos”, como he dejado claro durante todo este escrito, que son las excepciones. Ya que la clarividencia puede ser un don divino y no necesariamente demoníaco, siempre y cuando tengamos clara nuestra abnegación, servicio pleno a los otros y a Dios. No es lícito invocar entidades, ni adivinar situaciones futuras porque sí... Sin embargo, en ciertos momentos Dios nos permite intervenir, dar ciertos mensajes, si con ello conseguimos un bien como finalidad. Yo opino igual que el Papa Pío XII que pensaba que mediante alguna muestra de lo que nos espera, podremos fomentar la fe, y no lo contrario.  Recordemos a otro clarividente dentro de la iglesia: al padre Pío. Éste, “poseído” obviamente solamente por los santos del creador. El sabía que la mediumnidad y la clarividencia consisten en una aptitud sobrenatural que les permite ver cosas lejanas o de prever el futuro o bien de ver y oír a distancia en el espacio y en el tiempo sin usar los mismos sentidos y las normales capacidades del intelecto. Se trata, por tanto,  de mirar con los ojos del alma. Una capacidad que Dios ha puesto en todos nosotros. Y os aseguro que hasta los gatos hacen uso de tal facultad, ellos entre muchos otros animales. Tal habilidad fue, en efecto, experimentada por el Padre Pío aunque, en ello, encontró un desarrollo completamente particular. Tanto es así, que el Padre Pío logró escudriñar a ciertas personas hasta  alcanzar las partes más ocultas de sus almas. Muchos testimonios existen de estas intervenciones del Padre Pío.  Podréis buscarlas en la red de las redes. Pero muchas veces, el adversario, también se viste de “ángel de luz” y hace que algo de un fruto bueno, para luego obtener el mal final. He aquí la dificultad para discernir el asunto. Y es, por tanto, sumamente delicado enfocarlo. De ahí que el Cristianismo en la mayoría de sus ramas, prohíbe directamente tales prácticas para que desde la raíz no haya confusiones con el mal. El propio padre Amorth (exorcista) explica en su último libro sobre exorcismos que recibe la ayuda de un clarividente que le revela datos sobre personas que se hallan poseídas etc. El propio Papa León XIII tuvo episodios de clarividencia. Creo que es cierto que la fe es la prueba de este mundo. Y que no hay peor ofensa que dudar de Dios. 



Pero también creo que la mediumnidad y la clarividencia son estados naturales que el Amoroso Padre ha puesto en todos nosotros de algún modo, como ya he dicho. La dificultad, como dije, es hacer buen uso de estas facultades. Todos podemos ser patrocinadores del Bien a través de la intuición. Estamos en esta vida para aprender del mal el Bien. De ahí que pasemos por dificultades, trabas y demás negatividades que a veces nos resultan desesperantes y deseamos tirar la toalla. Es aquí donde la fe es el punto clave de poder vivir y seguir adelante pese a las adversidades. Sabiendo que sólo nos son impuestas para obtener un bien mayor. 




Como acertadamente dijo hoy una amiga mía “Al igual que no existen los candados sin llave, Dios no nos envía problemas sin solución”. Queda claro que la fe en Dios es fundamental. Y que demasiadas pruebas y evidencias de la verdadera realidad romperían el propósito divino de formarnos en la adversidad como almas buenas. (Las adversidades son siempre necesarias para alcanzar el Bien, de lo contrario no lo apreciaríamos como seres insatisfechos que somos). Pero entonces si esto es así, ¿por qué ejerce un médium su “trabajo”? ¿Por qué un clarividente, a veces, esclarece un hecho? El serlo implica darse cuenta de cuáles son esas personas que ha puesto Dios en nuestro camino y que vienen y van a diario y que necesitan de la misericordia de Dios a través de un mensaje. Hay personas muy paralizadas, sin alicientes, en las últimas, que necesitan un mensaje de esperanza. Personas concretas que van cojeando y necesitan que ese mensajero sea por un momento su muleta por y para el propósito divino. A veces ellos, no es que necesiten mensajes de sus personas fallecidas, ni ver el futuro, solo necesitan que sostengamos su mano mientras caminan por un bosque espantoso o pleno de ofuscación. Muchos sufren la ausencia de lo que otros podrían proporcionarles.

Las consecuencias positivas, en un momento dado, de un mensaje por parte de esa madre, ese hijo, ese padre o amigo que nos dejó para irse a la otra vida, son absolutas para alguien que está a punto de perder la fe por el dolor de una pérdida, en apariencia, absurda. Es aquí dónde, estoy totalmente convencida, nos deja intervenir Dios a los médium y clarividentes. Cuando esas personas no son capaces de volver a recuperar la fe bajo ninguna circunstancia. Aquí, eventualmente se nos permite intervenir. Y es por tanto necesario un entrenamiento perenne para reconocer estos casos. Las consecuencias de un mensaje esperanzador de esa parte fallecida para el encarnado podrían ser tremendamente duraderas. Voy a poner el caso de alguien que fue asesinado y este hecho nunca se esclareció. Puede que los que quedan recurran a la fe y al bien, o por el contrario no superen tal pérdida, apartándose de Dios y de la fe. Es aquí cuando es lícito intervenir. Muchas veces se consigue grandes beneficios para los otros, paz, tranquilidad y nuevo reposo en Dios. Al ser tan difícil de saber discernir entre un caso necesario y otro que no lo es, hay que pedírselo al Altísimo. En mi caso, yo le ruego cada día que me haga instrumento de él y sólo de él y para los otros. Le pido que haga él de mis manos sus manos, de mi boca su boca. Le nombro, le ruego y le pido permiso para decir lo que pueda decir y también cuando mejor debo callar con alguien. Creo que es también como trabaja la médium Anne Germain.  




Bondad, discreción, sensatez, perseverancia, altruismo, abnegación, humildad y sacrificio, suman, en la contabilidad del Cielo, protección y ayuda. El médium investido de una misión es amable, amoroso y justo con todos. La discreción es uno de los bellos atributos del mandato mediúmnico.
Discreción para saber de y sentir a los otros, guardando esas informaciones para sí, así como a los dramas inconfesables y ciertas, lastimosas lagunas morales de los prójimos.
El médium, de acuerdo con sus puede identificarse de pleno con los problemas íntimos de alguien, encarnado o no. Puede conocer los delitos ocultos de esos seres, así como sus glorias.  La discreción por nuestra parte, resguardará a aquel a quién se trata de ayudar de la humillante posición de quien ve descubiertos los defectos que los ojos comunes no perciben. Otra cualidad, que caracteriza al misionero del servico a los otros, es el discernimiento. Así examinaremos con sensatez los problemas, afecciones y dolencias de los otros, para luego poder darles la más acertada solución.
Ser médium o clarividente no es un camino fácil, sino una abnegación muchas veces de la propia vida, las comodidades y lo convencional. Muchas veces duele hacer “el trabajo”. Y es entonces, cuando los pies comienzan a sentir la agudeza de los espinos esparcidos en el propio camino, desean desertar de la lucha.
Pero quiero dejar claro que es imposible colaborar y apoyar a la Causa de Aquél cuya gloria, en nuestro mundo, fue la corona de aflicción que los hombres colocaron en su majestuosa frente. Dios nos da hombros anchos en el sentido figurado, para aguantar muchísimo peso. Que nadie se haga esa idea sobre el médium de que es alguien con poder o especial, alguien a quién haya que adorar o sobrevalorar. Si pensáis así, más vale que no lo hagáis más.
El clarividente y el médium, al servicio del Altísimo, trabaja, principalmente, para ayudar a los demás para que luego estos a su vez ayuden a sus prójimos. Esa es la finalidad concreta.



Y por último, ¿cómo despertar esa facultad en vosotros? Volved, en primer lugar a la parte primera de este artículo, para tener claro que primero debéis dirigir vuestra vida totalmente hacía Dios y al prójimo. Una vez, teniendo claro eso, es tan sencillo como prestar atención a lo que os llega en relación a una persona que os pida consejo. También es importante mantener la mente abierta a lo “invisible” a las manifestaciones sutiles en ese campo.
Por último, y para finalizar, quién cree que las capacidades mediúmnicas o clarividencias son un “don” propio y personal, se equivoca rotundamente. Es, en todo caso, el Altísimo que las permite y sólo él puede otorgaros tal capacidad. Es muy importante saberlo, quizás lo más importante acerca de estos asuntos.


Dedico este escrito a Xavier Milian Figueras, por saber pedir perdón a tiempo, por saber rectificar con mucha valentía y convertirse en un definitivo servidor del Bien.  Por sus grandes progresos y evolución anímica.

Asímismo a Anne Germain por no rendirse en su cometido, por saber afrontar las críticas a su impecable misión con humildad y valentía.

Y por último a todas esas personas que tienen la necesidad de calumniar y criticar lo que aún no entienden y que con total seguridad entenderán. Que sus corazones tengan fuerzas para aceptar la realidad, que el Amor les haga comprender que con su actitud sólo edificarán muros alrededor de sí mismos.


Comentarios

  1. He visto tu entrada en facebook, yo tambien pienso igual, de hecho anne germain nos ha dado muchas pruebas de lo que hace. Hay gente que piensa que lee la mente, pero estoy segura de que no. Y la prueba mas concreta es que una vez a unos invitados les dijo donde había dejado la llave la persona que había fallecido. Ese dato no podía estar en sus mentes y ella lo sabia. Me parece muy injusto, todo lo que le esta pasando porque las religiones están basadas en hechos que sucedieron hace mucho tiempo, y nadie les cuestiona ya que están basados en la fe de la gente. En cierto sentido es un acto de cobardía, porque esta misma gente no se atreveria jamas a ir a un pais árabe y decir que su lider espiritual es un farsante.

    ResponderEliminar
  2. Hola Belén ,querida amiga,
    En primero lugar darte las gracias por tu amable comentario. Agradezco tus palabras, pues son en cierto modo un bálsamo para nosotras. Es cierto que Anne trata de ayudar dónde puede y ese detalle que comentas es tan sólo uno de entre cientos que de ella conozco. Cuánta razón late en tus palabras...Muchas gracias, de verdad, por estar ahí...

    ResponderEliminar
  3. Hola,a decir verdad por tus palabras con las cuales me identifico a la perfección pareces una medium mas jejje
    Es maravilloso como seres como tu pueden llegar a acariciar el alma ajena solo con palabras...te agradezco ante todo tu amistad,el talento innato,el don con el que Dios te ha premiado...y sabes que digo cuando alguien me toca el corazón?Que no importa el tiempo que alguien lleve en tu vida,sino co la intensidad con la que has entrado y hoy me ha tocado decírtelo a ti...como u día se lo dije a nuestra querida y admirada Anne Germain.

    ResponderEliminar
  4. Querida Silvia,
    Ante todo gracias por tu mensaje. Cuando me dicen algo bello, amable, siempre siento la caricia en el alma, pero junto a ella también el tirón de vanidad en el ego y es precísamente eso, lo que combato con todas mis fuerzas a diario. Es decir, lucho con fuerza contra esa sensación. Es muy importante si de verdad quieres ayudar en el mundo, no centrate en ti. Es un trabajo hondo y largo que nunca tiene fin. Yo no canalizo mis intuiciones tal y como lo hace Anne, aun no estoy preparada para hacerlo tan bien. Sí es cierto que ha habido veces, bastantes, que sí he "visto". Y muchas de esas veces me lo he callado. Por el Bien de los otros. Por cierto, no es bueno que nos admires por las cualidades mediúmnicas, es mejor que admires a las personas que luchan por sobrevivir, admirar a esa mujer que tenga hijos y no tiene que darles de comer y hace lo que sea para conseguir algo para sus hijos, ella sí es digna de admiración. Pero esto, esto también lo puedes llegar a hacer tú con la disciplina adecuada y el amor al prójimo. No, no me admires, cielo, hazlo cuando veas una acción en mí, no sólo palabras. Un beso muy grande y encantada de tenerte aquí. A tu lado: Claudia.

    ResponderEliminar
  5. Hola Claudia,jejejej ahora ya sabes quein soy...si Luz de Amor en facebook y soy madre de 4 pequeños casi nada! jajaja...desgraciadamente los dos mayores no están conmigo,están en régimen de acogida por una familia de la cruz roja,mi gran sueño es poder tener a los cuatro conmigo pero la situación económica a día de hoy no me lo permite,siento que me estoy perdiendo su infancia pues cuantan ya con 11 y 12 años y están sin vivir conmigo desde que tenían solo 7 y 8 ...son mis angelittos...pero sigo teniendo la esperanza de que el dia menos pensado vuelvan a compartir con su madre la vida <3,gracias a ti por tu mensaje eres un ser de luz enorme.

    ResponderEliminar
  6. No me has contestado al mansaje por aquí,jejjeje me imagino que estarás hiperocupada como Anne,ada cual en o suyo...sólo darte las gracias por ser y estar ahi...ángel hermoso.

    ResponderEliminar
  7. Estoy provando a ver si ahora me deja poner el comentario, estamos por lo menos, hablando en privado. Llevo dos días intentando responderte y no me deja esto, no se publica el comentario.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares