Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Desesperada carta a X.



Desesperada carta a X.


¿Cómo evitar los pasajes a tu presencia? ¡Si me he perdido entre tus senderos y tus caminos se hacen rutas ineludibles en mis adentros, en el intento de trazar un rumbo de llamas hacía mí corazón!
¿Cómo procurar, el amor en el exilio? Si arrastrar mis sentidos detrás de tu cuerpo, es sepultarme bajo todas mis preguntas.
¿Cómo intentar aliviar el dolor, con tus dedos espinando mi alma?
Si en puntitas de pie avanzo,
desde la fragilidad de un sueño hacia tus ojos despiertos, en retroceso hacía la desconfianza, que marcaron unos lobos a dentelladas.

Tu cuerpo ha inaugurado mi cuerpo con tu pensamiento, tu alma estrenó a mi alma para arrojarla en el olvido, tu corazón liberó a mi corazón de la asfixia ayer, y hoy muere abrasado. Tú aliento oxigenó el mío con un soplo de vida veraz. Hoy me faltó todo el aire.
Junto a la dicha más dolorosa, se suma, la paradoja más hermética, se añade, la confusión más luminosa que señala el amor más persistente, que nunca atreví a apodar.
Y es ahora, cuando las perfidias de las palabras por primera vez me limitan; pues ahora grito, que el amor no tiene límite...Y escribo en mayúscula, la palabra AMOR.
Una palabra, que como un astro nace y muere despacio, mientras brillando espera la muerte en un estallido.

Actos,
en pálido rumor de Amor absoluto, caridad a cambio de estampida impuesta,
tras el camino que el destino elige: ¡se halla la noche!

Noche infinita, que se añade al tiempo de las historias que nadie mencionará.
Un ojo de asombro
que bastará para vivir eternamente.
Una palabra callada, un destino enmudecido,
suficiente
para no recordar.

Sin más,
C.

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